lunes 1 de junio de 2009

Cábula #6


El inefable Ernán ya puso en la calle la Cábula #6, que cuenta con tapa del gran Frank Arbelo, y cuyo contenido en esta ocasión se dedicó a historietistas que también hacen música. La revista está acompañada por un CD. Mi contribución al proyecto son algunas Miserias Minimales de temática musical y la canción "Baile de Ahorcados".

martes 24 de marzo de 2009

"Baile de Ahorcados" (2000)

Tras mucho años de fantasear con la idea de formar un grupo de rock y luego de un par de intentos frustrados al respecto, llegué a la conclusión de que debería intentarlo solo. One Man Army. Al encarar el asunto con una guitarra española, y sin más aliado que algunos acordes aprendidos durante la adolescencia, el resultado musical se asemejó muy poco al sonido que imaginaba para mi nunca concretada banda. A su vez, esta falta de correspondencia entre cálculo y resultado me pareció altamente rockera.

Durante algunos meses me dediqué a escribir por la tarde, al volver del trabajo. Se juntaron, eventualmente, unas 25 canciones. Un día, mi esposa Andrea me dijo que había arreglado todo para que yo las grabara. Así fue que el sábado 17 de junio de 2000, un día gris y helado, fuimos a la radio de su padre, y en uno de los estudios, con dos micrófonos, grabé los catorce temas que aquí dejo. La grabación total duró acaso dos horas, con una pausa para descansar y tomar aire. El técnico cobró 200 pesos convertibles, se llevó los archivos crudos a su casa y un par de días más tarde el CD estaba listo.

El nombre del proyecto (ya que estaba totalmente descartado que existiese un solista llamado "Rodrigo Terranova") fue tomado de Moby Dick. En cuanto a "Baile de Ahorcados", viene, como sospecharán, del poema "Bal des Pendus" de Rimbaud, nombre que un grupo de amigos usamos como stencil en algunas paredes puntanas a principios de los '90.

Aquí hay una página de La Divina Oquedad relacionada con el tema. No quedó en el
libro editado por Domus, desgraciadamente.


01 - Los Pizarrones



Si al andar las calles de San Luis
llegase a levantar la nariz
han de capturarle la atención
las pizarras que en cada pared
se han dispuesto a manera de red
para adoctrinar al peatón.

Impregnando con su aire escolar
(para nada fuera de lugar)
al que pasa, al que va, al que viene,
le enseñan con amor indecible
la lección de un maestro invisible,
para que el corazón se le llene.

Cantando al que haya que festejar
hasta que el viento cambie el soplar
y lo deposite en la penumbra,
argumentando que odia a sus hijos,
que borracho quema crucifijos,
que por diversión orina tumbas.

Si por suerte un brusco chaparrón
se ensaña con algún pizarrón
y vuelve el panfleto garabato,
cuídese de los charcos que acechen,
que ese río de mala leche
no le vaya a arruinar los zapatos.

Un periodista que supo ser mi profesor de Educación Cívica en el secundario ideó la ocurrencia de colocar pizarrones en alguna paredes céntricas, sobre los cuales plasmar en tiza toda clase de loas a la familia gobernante y denostar mediante cualquier recurso de su desaforada imaginación a "los otros".
La excentricidad conceptual y operativa de esta gesta propagandística fue sucedida eventualmente por la excentricidad espacial: con el boom de la construcción y la consecuente demolición de las viejas propiedades céntricas que le servían de soporte, los pizarrones se han ido corriendo a la periferia.
Lejos de las veredas transitadas donde conocieron su módico esplendor, hoy son atisbados apenas por los escasos automovilistas que observan el límite de velocidad.

Lo primero fue el riff, y de ahí salió la letra. Cuando terminé de cantar seguí tocando un rato y pedí al técnico que le metiera un fade out. Me sentí Spector.

02 - Siempre Despierto



Siempre despierto agotado
después de soñar absurdos,
al regresar de esos mundos
que deforman con su lente
cada posible presente,
lo expuesto y lo aún latente,
dejando un terrible saldo.
Quién da a probar ese caldo,
cuál es la mano imprudente.

Siempre despierto asombrado
de conservar aún la vida,
y aunque el asombro se olvida
por costumbre, con las horas,
lo renuevo sin demora
en cada flamante aurora,
y me estremece el alcance
del que concede otra chance
y me anima por ahora.

Siempre despierto elevado
si ella despierta conmigo,
si dice mi nombre y digo
el suyo en toda respuesta.
Es menos dura la cuesta,
menos segura su apuesta.
Todo un día duele menos.
Siempre me duermo sereno
si ella a mi lado se acuesta.

Escribí la letra en el trabajo, directo en Word. Después encontré ese caminito de acordes. Los tipos que saben música tratan de utilizar pocos acordes. Los que no sabemos nada tenemos el prurito contrario: me dejó satisfecho que mi mano izquierda debiera cambiar de posición más de seis veces por estrofa.

03 - La Ventana Abierta



En la vereda desierta
veo la luz brotar de tu ventana abierta.
Espero que estés despierta
y que a tu balcón te asomes.
Tras la tormenta todo el aire huele a flores,
no puede ser que lo ignores.

Mi corazón expectante
pide tan sólo poder verte por un instante
y en silencio saludarte.
Pero la luz de tu faro
no conduce a ningún puerto, me da sin reparo
contra el peñasco afilado.

En luz te escondes...

La luna muestra su anillo,
la brisa mueve las cortinas en tu altillo,
se oye la nota de un grillo.
Y cuando esa letanía
se pierda en las mareas del próximo día
yo habré doblado la esquina

Más volveré mis pisadas
para encontrar que ya está tu ventana cerrada,
que ya tu luz apagada.
Y habrás ganado este duelo
una vez más, sólo mañana tendré consuelo
cuando enciendas tu señuelo.

En luz te escondes...

Letra y música juntas. Es una canción altamente histérica: tras la serena nocturnidad que evocan la luna, los grillos, el perfume, está el juego del que observa (sin ver a la que espera) y de la que ve sin mostrarse. Get a room!

04 - Diario de un Hombre Feo



Bien: mis padres me engendraron
por error o por deseo,
pero resulté más feo
de lo que nunca esperaron.
Me dejaron mal envuelto
a la puerta de un hospicio,
un tal Hermano Mauricio
me juntó aunque no era esbelto.

Temprano el mundo me dijo
que yo todo era una ofensa,
y yo por sola defensa
miraba el suelo muy fijo.
Me crié en distintos pozos,
de varios ya no me acuerdo,
y aprendí que aunque no muerdo
me evitan como al rabioso.

Cuando medí un metro veinte
me largaron a la calle,
no me sentí responsable
por mi nariz ni mis dientes,
más no me miró de frente
ninguno al que yo le hablara,
parecían temer mi cara
incluso los no videntes.

Realicé humildes tareas
en mansiones opulentas
donde la mayor afrenta
es que el lujo te marea.
Eran de oro las hamacas
y de oro los balcones,
lo que hay en sus corazones
es lo que abunda en las cloacas.

Rodé por muchas tabernas,
probé los vinos más agrios,
ví cuanto de estrafalario
guarda el mundo entre sus piernas.
Las mujeres me atrajeron
(en eso no soy tan raro)
más me cobraron bien caro
las que besan por dinero.

Conocí otras que demandan
libreta, casa y ropero,
criadas y jardinero
para quitarse la falda.
Está claro que no tengo
ni la más remota chance,
son tan fuera de mi alcance
como el ballet del rengo.

Corrí bien fuera del mundo
cuando ya no aguanté el asco,
el tabaco que ahora masco
aún no disfraza ese gusto.
Me enterré en la montaña
yo, a quien todos repudiaron.
Mis dolores se quedaron
compartiendo mi cabaña.

Sé que el fin no queda lejos,
que la muerte ya es mi novia.
Si hasta parece una momia
lo que me muestra el espejo.
Las cosas según yo veo
son como dice este diario,
más quizás sea palmario:
es el diario de alguien feo.

Una de las canciones que salieron juntas, en letra y música. Bueh, "música". Tres acordes que van y vienen. Diría que es una canción muy Brassens (con la salvedad de que Brassens era un genio).

05 - Canción de Lunes



Hoy quería escribir un poema
que cambiado en emblema
de nuestro amor
fuera antídoto contra el cinismo
que visto yo mismo
cual turbio color.

Hoy quería encontrar a ese amigo
que no he comprendido
y me conoce bien,
y a la sombra guardados por trinos
reír con el vino
que pesa en la sien.

Hoy quería quedarme en mi almohada
soñando que nada
obligaba al dolor
y después descubrirme despierto
y hallar que era cierto
el sueño y su favor.

Más hoy era un lunes
de sordo deber.
Un lunes rotundo,
manchado de mundo.
Máquina que cansa,
demuele la esperanza.
Lunes, capataces,
torpes aves rapaces.
Con sus malas artes
prometen negro martes.

Hoy quería escribir un poema
que cambiado en emblema
de nuestro amor...

Letra y música juntas, again. Escrita en un período en que ir a trabajar me causaba tanta gracia como acostarme sobre vidrio molido. Hoy me parece bastante estúpida: me gustan las tres primeras estrofas, pero el llanto desatado por tener que ir a laburar... andá a laburar, flaco. También es cierto que fue escrita en pleno marasmo delarruista, la desocupación era del ¿35? por ciento y se convertía en el flagelo del pueblo argentino. Me pareció bien recordar que, más allá de la coyuntura, trabajar es horrible.

06 - Baile de Ahorcados



Allá en la colina el viento sopló
y el baile de ahorcados así comenzó.
El aire los lleva, los vuelve a traer,
la grama es rozada por cincuenta pies.

Ahí danzan mis hijos, aquí mi mujer.
No pierdan el paso, cruel pas des deux.
Amada, ya entiendo, ladeas la cabeza,
vas a concederme la próxima pieza.

En cuanto amanezca y la luz bañe al fin
las sierras marchitas en donde nací,
la turba excitada me izará cual rata,
mi cuello enojado usará su corbata.

El baile de ahorcados es la danza usual
para el que no encaja en su comunidad.
Así que trabajen, piensen lo corriente,
que eso es lo que cuenta entre la buena gente.
Engendren diez hijos, planchen sus camisas,
no alcen la voz, que los vean en misa.

Según mi amigo Martín J, el "hit" del disco. Escribí la letra en el trabajo, pero iba tarareando una melodía similar a la que quedó para saber si la métrica era correcta. Me gusta la imagen de los cincuenta pies rozando la grama. La palabra "grama" viene de mi devoción al disco de Miguel Hernández que grabó Serrat.

07 - Cada Piedra Tiene un Nombre



Cada piedra tiene un nombre
y una fecha, y hasta un ramo
como el que deja tu mano
cuando vienes de visita.
Cuando despacio recitas
la oración acostumbrada,
las palabras murmuradas
que apenas dejan tu boca
tiemblan sabiéndose pocas
y caen en la tierra helada.

Luego la tarde se llena
de sombras, se desdibuja.
Hacia las calles te empuja
y aunque eso te ha aliviado
algo te araña el costado,
algo como un bisturí
y te busca la raíz.
Te duele que no te siga,
y más te duele que un día
seas tú quien me siga a mí.

Letra y música juntas. Al ir canturreando la letra, me sorprendió que el que habla en ella sea el muerto. El mismo recurso aparece en el "Long Black Veil" que grabó Nick Cave en su magno "Kicking Against the Pricks". Siempre, salvando las distancias.

08 - Incertidumbre



No quisiera quedarme
con esta incertidumbre.
Qué sería si ahora
me acercara por lumbre.

Hablaríamos de algo
bien casual al comienzo.
La lluvia inesperada
que nos toma indefensos.

Andaríamos calles
llenas de hojas marchitas.
Me dirías tu nombre:
Concepción, Margarita.

Tomaríamos algo
en un bar apagado.
Jugarían al truco
en la mesa de al lado.

Nombraríamos gente
admirada por ambos.
Escritores, cineastas,
Richard Hell y Caetano.

Mi niñez, el colegio,
y tu infancia en Rosario.
Los padres, los trabajos,
el completo glosario.

El silencio vendría
a buscarnos los ojos.
Sería ese segundo
un siglo a nuestro antojo.

Iríamos a tu casa,
o a la mía, depende.
Hallaría mañana
junto a mi hombro tu frente.

No quisiera quedarme
con esta incertidumbre.
Más he de conservarla,
vaya mala costumbre.

La primera canción que escribí. Salió entera, y me gustó el que la letra consistiera en preguntas que el protagonista se formula a sí mismo. Los específicos, casi insulares detalles que imagina y la idealización de la mujer que observa son propios de su onanista fantasía.

09 - Lamento



Hoy su vestido en el viento
se agitaba como flor,
todo pañuelo diciendo
aquí comienza el adiós.

Y tras sus pasos se aleja
mi alma también.
No sé si soy yo
quien queda viviendo en mi piel.

La callecita escondida
en la que aroma el jazmín
era en los días de la vida
nuestro secreto jardín.

Las alas blancas
salpicando la noche azul.
Ay, quién pudiera
volver a correr ese albur.

Si he de esperarla cien años,
un siglo aquí quedaré.
Nada me haría más daño
que no volverla a ver.

En la mañana radiante
que elija volver
el cordón negro
de mi canto desataré.

Otra canción que surgió completa. Siempre me gustó mucho la cadencia de la guitarra, cómo va de un acorde al otro y vuelve. Ah, la melodía del estribillo parece obra de alguien con talento.

10 - Desencuentro



Cuando te levantaste
yo aún dormía
y así no pude ver
desnuda espalda.
Y apenas te marchaste
despertaba
y así no pude oír
los pasos del partir.

Más aunque yo despierto
de antemano
nada hubiera visto
ni escuchado.
Larga ciudad
separa nuestros lechos.
Algo imposible
alza su muro despiadado.

Un tema muy menor. La letra ya estaba escrita, salió ese arpegio entre dos acordes y a la bolsa. Me gusta el que las acciones de la pareja estén sincronizadas, pero sucedan en espacios recíprocamente alejados.

11 - Composición de Tiempo y Lugar



Es una época abyecta
la que nos ha tocado.
Hubiéramos querido habitar
la Atenas de Homero,
la Italia de Leonardo,
la Francia de Paul Verlaine y Cezanne.

El destino enconado,
algún mal ascendente,
un tiro por la espalda del azar,
nos dejaron varados
en este tiempo errado
de hermano contra hermano hasta el final.

Masacres refinadas,
traiciones cotidianas,
la bomba en la bolsa del escolar.
La leche envenenada,
la loba disfrazada
con la inocente piel de otro animal.

Vinagre como cena
donado por magnates,
el miedo en la mirada de mamá.
El odio al extranjero,
cruzada contra el feo,
el Nazareno vuelto a clavar.

Rogamos cada noche
por el fin de esta era
que a Dios gracias padre no llegó a ver.
En su jardín sombrío,
entre las calaveras,
podría algo nuevo florecer.

Es una época abyecta
la que nos ha tocado,
un conflicto atroz y terminal.
El monstruo es bautizado,
se grita en todos lados su nombre
Primera Guerra Mundial.

Letra y música también salieron juntas aquí. Empecé con esos arpegios y la letra se desplegó sola. Es una canción notablemente imperfecta: se supone que es el lamento de alguien que ve cómo el mundo se desmorona a través de imágenes imprecisamente apocalípticas que nos harían pensar en nuestro presente, pero en el último verso sabemos que no habla de la actualidad, sino de la Primera Guerra.
La canción podría decir que todas las épocas llevan su horror y que no somos los primeros en sentir que al mundo le queda poca cuerda. Pero también podría ser la impresión de alguien que es expuesto a calamidades inéditas, para las cuales el género humano demuestra una notable capacidad de innovacion.
En cuanto a los puntos más flojos: sólo se la llamó "Primera" para distinguirla de la Segunda. Luego, Cézanne murió en 1906, por lo que citarlo como figura de un pasado añorado es poco creíble, si el sujeto parlante está viviendo diez años después. Por último, las épocas que añora cargan tanta peste y muerte como la que a él le toca vivir. Come on: por más fantástico que haya sido el Renacimiento, dénme penicilina y banda ancha.


12 - Cómo Empieza una Guerra



El general tomó siempre
las medidas necesarias:
cinco on the rocks, aunque en varias
ocasiones probó un sexto;
también de joven adepto
a medidas sanitarias.
Esa mañana observando
el hielo en el amplio vaso,
cómo en mar inglés flotaba
(escocés, aunque ignoraba
las sutilezas del caso)
dedujo que el mismo hielo
en inglés se transformaba
por aquel que lo rodeaba.
Y con muy dudoso tino,
que se volvía argentino
si era él quien lo rescataba.
Se sintió tan poderoso
tragándose de un mordisco
un mar tan bravo y arisco
que oyó el clamor de ovaciones.
Vio rendirse a otras naciones.
Se tragó el hielo completo,
como si aceptara el reto
de regir generaciones.
Mandó llamar al Consejo,
ensayó alzar la barbilla,
se levantó de la silla
por un tirón ya olvidado
en un lugar ubicado
entre el ombligo y la rodilla.

Prafraseando a Lydon, this is not a song. El texto lo usé como guión para una suerte de historieta que llegó a publicarse en la revista 23. Y acá, díganme loco: es lo mejor que leí jamás sobre la guerra de Malvinas. ¿Porqué no podría haberlo escrito yo? Ya saben que hasta el reloj parado tiene razón dos veces al día.

13 - Veinte Centavos, un Cigarrillo




El saco que hace tiempo no usabas,
ese azul que tan bien te quedaba,
hoy desenterraste del ropero.
Lo estudiaste palmo a palmo:
no tenía ni un agujero.

Vaciaste en la cama los bolsillos:
veinte centavos, un cigarrillo,
y aparentemente inofensivo,
escondido en un pañuelo
un boleto de colectivo.

Un boleto de la línea aquella
que sólo tomabas
por verla a ella.
Un boleto que significaba
ese abrazo que los sofocaba.
Un boleto de cuando eras preso,
el que te llevó al último beso.

Sosteniéndolo frente a los ojos,
cubierto tu corazón de abrojos,
el destino te clava otra púa:
el papel te muestra alegre
su perfecto capicúa.

El saco que hace tiempo guardaste
por motivos que luego olvidaste
volvió a su percha polvorienta
y esperaste que este invierno
sea de polillas hambrientas.

Letra y música juntas. Suena a tango. Tocado por un incompetente, pero tango. La letra subraya esa cosa urbana; ponerse saco para visitar a la novia, viajar en colectivo... No tengo claro si las polillas se comen las prendas en invierno o en verano.

14 - Madrugada



Madrugada.
Amasijo de sombras en retirada,
el bostezo perforando cada cara,
los pulmones de este viento interminable
enredando diarios viejos en los cables.
Madrugada.

La ciudad mostrándose ya sin pudor
fascinante en su belleza de muñón.
El lento rodar del primer colectivo
tanteando sus callejones al descuido.
Madrugada.

Se diría que es otro mundo
surgiendo de algún lado
al frente, a los costados,
atrás y en lo profundo.
Madrugada.

Dos quemados se toman otro cartón,
la pareja dándole contra el portón.
Los que van en bicicleta pa' la obra
les celebra con silbidos la maniobra.
Madrugada.

El olor de madre en el pan recién hecho,
las palomas despertándose en los techos.
El frío mordiendo los huesos de quienes
pasaron la noche en la estación de trenes.
Madrugada.

Se diría que es otro mundo
imponiendo su razón
con los nervios de un ladrón
y los pies de un vagabundo.
Madrugada.

Los canillitas ya están en las esquinas,
no hay travas ni quien les toque bocina,
el mozo en la puerta del café desierto
prende un pucho pa' mantenerse despierto.
Madrugada.

Llanto inugural brota en la sala 'e parto,
se suicida uno que ya estaba harto.
El que vuelve de la fiesta fusilado
cruza al que se va al laburo resignado.
Madrugada.

Se diría que es otro mundo
divirtiéndose en ahogar
a quien no halló lugar:
yo siento que me hundo.
Madrugada.

Parece que el aire quiere decir algo,
no podría descrifrarlo en lo que valgo.
Pardos árboles elevando los brazos
atraviesan todo el cielo con su trazo.
madrugada.

Claridad que invade las habitaciones,
la noche claudicando en sus pretensiones.
Luz sombría que va devorando todo.
El brutal dolor de despertarse solo.

Música y letra juntas, creo recordar.
En la época que escribí esto iba al trabajo en el colectivo de la fábrica. Pasábamos por el centro y las imágenes del recorrido eran casi calcadas, mañana tras mañana.
La enumeración, recurso viejo y eficaz, lo hizo todo. El léxico deliberadamente lunfardo que usé me produce cierta desconfianza, hoy cantaría "travestis" y que el mozo prende un Camel. O un Jockey. Y los opuestos tan predecibles, el parto y el suicidio... pero lo peor es el oxímoron "luz sombría". Escalofriante.